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Cerro Ñielol: Espacio natural protector de Temuco

El nombre del cerro Ñielol en Temuco, es una toponimia antigua mapuche que invoca una palabra compuesta que indica que al interior del Cerro, existe una gran fuerza o espíritu protector, un Ngen, que es parte de un Complejo ceremonial religioso milenario que de acuerdo a saberes ancestrales, vincula a cuatro cerros distribuidos en amplias zonas, incluido el Cerro Konun Wenu ubicado frente al Ñielol en lo que es hoy la comuna de Padre Las Casas.

Se dice que el Cerro Ñielol y el KonunWenu están conectados directamente y este último, al que se le depredó su naturaleza nativa, su toponimia se relaciona con ser una puerta o entrada al mundo espiritual, cuya extensión territorial entre uno y otro cerro, donde se construyó la ciudad, estaba cubierta hasta inicios del siglo 20, por ecosistemas frágiles y de gran biodiversidad, llamado Menoko o Humedales, donde predominaba el árbol TEMU, endémico de corteza rojiza, con hojas ovaladas siempre verdes, con flores blanquecinas a modos de ramilletes, con sus frutos redondos cubierto de color marrón obscuro con tonalidades rojizas, con diversos componentes de uso medicinal, propio de humedales. Este árbol, que le da el nombre a la ciudad de Temuco al igual que los humedales por el Ko de Agua, prácticamente no se conoce, su población es escasa por la depredación que ha sido objeto.

La Machi Teresa Painequeo de Lumaco en el documental “MENOKO ÑI MONGEN”, señala que en Los Menoko están Los Pvlle. “Menoko es donde existe agua, donde existen hierbas medicinales, árboles medicinales. El Menoko es el gran Ngen del agua, es el ngen del monte. Hace tener lluvia, niebla y también buen clima. El menoko busca la lluvia y es donde nace el agua pura”.

El árbol Temu, aunque escaso, es parte de la flora del Cerro Ñielol, donde además destacan el ñirre, el olivillo, el copihue, el raulí, el roble, el laurel o triwe, el boldo, el notro, el avellano, el canelo, el lleuque, el mañío y el tineo; y en su fauna, se encuentran la bandurria, el traru, el tiuque, el zorzal, el cernícalo, el chercán, el zorro, la liebre, el conejo y un conocido marsupial llamado monito del monte, entre otro seres vivos.

Se dice en el saber antiguo, en la memoria oral, que el Cerro Ñielol se vincula con diversos aspectos de regulación climática en el territorio y en su interior, se han identificado varios espacios de importancia cultural

mapuche, entre ellos: El sector de los Chemamüll o figuras con formas de gente de madera, conocido como Meli Folil Kipvn relacionada a cuatro seres de la raíz o procedencia mapuche, espacio que habría sido un tradicional lugar ceremonial. También, se identifican lugares con aguas puras medicinales de vertientes que después fueron señaladas como “aguas santas”. Asimismo, lo que hoy es conocido como la gruta de la virgen, también era identificado como un importante centro de conexión. Otros puntos, estarían relacionados a espacios donde aún queda bosque antiguo.

La defensa de un lugar sagrado

Un antecedente poco conocido, señalado en algunas fuentes de historia, es el repliegue Mapuche que buscaba preparar un levantamiento de resistencia en 1881. En el sector denominado hoy Santa Rosa hubo una matanza generada por el ejército chileno luego de haber atacado de noche. Se hablan de cientos de asesinados con moderno armamento de la época en contra de quienes provenían de zonas como Truf Truf, Konun Wenu y alrededores con el fin de defender este espacio territorial señalado como parte de un complejo histórico religioso.

Varios son los actos de resistencia encabezados por nombres como: Romero, Sandoval , Cotar, Melivilu, Painevilu, Epunam, Millañir, que buscaban defender el territorio del Ñielol y el Konun wenu, con varias columnas que lograron rodear el fuerte. En ese proceso, el General que estuvo a cargo de las acciones bélicas para sostener la “ocupación” instalada el 24 de febrero de 1881, fue el general Urrutia, responsable directo de la matanza de Santa Rosa. Al final del periodo, según los antecedentes históricos, el General escribía: “Esta situación (de inseguridad) existirá mientras los bárbaros con sus instintos de robo y de pillaje existan y se mantengan en territorio propio, poblado únicamente por ellos; y es mi opinión que sólo desaparecerá cuando desaparezcan ellos, confundidos en la población civilizada que mediante las facilidades que se le ofrezca, haya ido a llevar el trabajo a ese mismo territorio”.

Temuco y Padre Las Casas se construye sobre humedales, sobre lugares sagrados y el Cerro Ñielol no es sólo parte fundamental de la identidad en Temuco, no es solamente un pulmón verde, casi el único que va quedando en estas tierras, es parte de un territorio con diversos elementos naturales interconectados indispensables para el desarrollo de la vida y la protección de quienes habitan.

Alfredo Seguel

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