Saturday, July 13, 2024
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El culto y conmemoración a los muertos: Un recorrido a las tradiciones desde tiempos inmemoriales.

Los cultos a la muerte han estado presentes en muchos pueblos a lo largo de la historia prehispánica, en todo el Abya Yala, incluyendo estas tierras que hoy se conocen como Chile.

Formas milenarias en los cultos a los muertos: Las momias de la cultura chinchorra

En el norte de Chile, entre las localidades de Arica y Camarones, se encuentra el complejo Chinchorro, un invaluable patrimonio mundial que revela conexiones profundas con el culto a los muertos. Este sitio arqueológico es conocido por albergar las momias artificiales más antiguas del planeta, datando de hace 9,000 años.

La cultura Chinchorro, que se desarrolló en la árida costa norte del desierto de Atacama, desde aproximadamente 5450 a.C. hasta 890 a.C., se destacó por su técnica de momificación artificial de cuerpos, que perduró por casi 4,000 años. Los expertos han descubierto cementerios que contienen tanto cuerpos momificados artificialmente como aquellos conservados debido a las condiciones ambientales. Estos hallazgos arrojan luz sobre cómo esta antigua civilización otorgaba gran importancia a la conmemoración de sus muertos.

Los chinchorro perfeccionaron complejas prácticas funerarias, desmembrando y ensamblando sistemáticamente los cuerpos de fallecidos de diferentes estratos sociales para crear momias «artificiales» que poseían cualidades materiales, escultóricas y estéticas. Estos rituales funerarios reflejaban el papel fundamental de los muertos en la sociedad chinchorro y su arraigada espiritualidad.

En un contexto global en el que el Día de los Muertos y Halloween ocupan un lugar destacado en la conmemoración de los fallecidos, el descubrimiento del complejo Chinchorro nos recuerda que las culturas indígenas han practicado diversas formas de culto y conmemoración de los muertos desde tiempos inmemoriales. Este sitio arqueológico representa un eslabón esencial en la historia de la humanidad y su relación con la veneración de los seres queridos que han partido.

El complejo Chinchorro, con sus momias únicas y sus herramientas confeccionadas con materiales minerales y vegetales, se erige como un testimonio invaluable de la compleja espiritualidad de la cultura chinchorro y una profunda relación en el culto de los muertos.

«El culto a la vida, si de verdad es profundo y total, es también culto a la muerte, ambas son inseparables» (Octavio Paz)

Los cultos a la muerte han estado presentes en muchos pueblos a lo largo de la historia, como legado ancestral que puede verse en las distintas culturas milenarias prehispánicas que habitaron todo el Abya Yala (Américas), incluyendo diversos pueblos originarios en Chile, y a pesar del colonialismo, es una celebración que continúa viva hasta nuestros días.

Tras la invasión imperial española, se impone desde el catolicismo español, visto desde algunas miradas como una suplantación al sentido original y una forma colonial, el denominado “Día de los muertos o de todos los santos”, que termina convirtiéndose en un sincretismo, que conservó en cierta forma los recuerdos ancestrales de culturas y pueblos originarios.

Una de las características que prevaleció de esta fusión, si bien existían diferencias profundas de fondo, en ambas cosmovisiones se daba un trato especial a los difuntos, bajo la convicción de que existía de una dimensión más allá de la muerte.

Memoria chilena destaca que, en los territorios de Chile, entre las culturas de los pueblos originarios, “el culto a los muertos guardaba estrecha relación con la devoción a los antepasados, quien moría se convertía en un guardián protector de su estirpe desde el más allá, pudiendo intervenir activamente en el devenir de la comunidad”.

También destaca que los muertos constituían una presencia viva entre los indígenas, “creencia que se traspasó al culto de las animitas. De este modo, es posible ver animitas que son decoradas según la festividad vigente -fiestas patrias, navidad, cumpleaños, etcétera-, siendo permanentemente integradas al tiempo vital de sus deudos”.

En la publicación: “Los vivos se desviven por los muertos. Expresiones fúnebres entre los aymaras, quechuas y atacameños en el Norte de Chile, de  Marcelo Maureira, Sophia Cornibert y Waldo Olavarría, destacan que cada primero de noviembre se celebra el Día de Todas las Almas y en estas fechas, los atacameños se preparan para recibir la visita de las almas de los que partieron, y que ahora regresan para compartir, durante un día completo junto a sus familias y amigos.

“Suenan las campanas de las 12.00 en el pueblo anunciando la llegada de las almas. Todas las puertas de las casas se encuentran abiertas, esperando la visita de sus seres queridos, junto a mesas que han sido repletas con comida y tragos que principalmente eran los favoritos del o los difuntos. Las almas han debido recorrer un largo camino para regresar al mundo terrenal, motivo por el cual, las familias los esperan con una gran variedad de platos para que puedan alimentarse, y recobrar fuerzas para su camino de regreso”, se relata en la publicación.

También se destaca el relato de Feliciana Tito-Tito: “Los muertos van a comer a cada casa, entonces, el dueño, o sea, el familiar del difunto tiene que tener su mesa con su comida. Le hacen un arco y ponen un hilo en tres partes, y en el medio como un calvario, pero ahí se pone la escalera, la wawa, la paloma, porque dicen que ellos vienen en paloma, y yo lo creo, yo lo siento. Arriba de la paloma viene a comer; la escalera para subirse, para sacar del arco la fruta, el asado, los chivos carneados, cebolla, pan, sopaipillas, todo lo que ponen en una mesa”.

Una parte fundamental del día de muertos son las ofrendas, las cuales están llenas de elementos y simbolismos, con diversas interpretaciones. Compartir música y alimentos en honor de los muertos, ofrendas florales, visita a las tumbas, rezos, altares, han sido parte de esas tradiciones. «El culto a la vida, si de verdad es profundo y total, es también culto a la muerte. Ambas son inseparables. Una civilización que niega a la muerte acaba por negar a la vida», señalaba el escritor mexicano, Octavio Paz.

En una ceremonia llevada a cabo en París (Francia) el 7 de noviembre de 2003 la Unesco distinguió a la festividad indígena de Día de Muertos como Obras Maestras del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. La distinción por considerar la Unesco que esta festividad es:

  • Una de las representaciones más relevantes del patrimonio vivo, y como una de las expresiones culturales más antiguas y de mayor fuerza entre los grupos indígenas. Además, en el documento de declaratoria se destaca:
  • Ese encuentro anual entre las personas que la celebran y sus antepasados, desempeña una función social que recuerda el lugar del individuo en el seno del grupo y contribuye a la afirmación de la identidad…
  • Además: “aunque la tradición no está formalmente amenazada, su dimensión estética y cultural debe preservarse del creciente número de expresiones no indígenas y de carácter comercial que tienden afectar su contenido inmaterial”.

Halloween

Halloween o Hallowe’en (contracción de All Hallows ‘evening; literalmente en español, «víspera de Todos los Santos»), también conocido como Víspera de Todos los Santos, ​ Noche de los Muertos, Noche de Brujas o Allhalloween, es una celebración internacional que se celebra el 31 de octubre, víspera de la fiesta cristiana occidental del Día de Todos los Santos. Aparece especialmente vinculado al primer tramo de Allhallowtide,​ el tiempo del año litúrgico dedicado a recordar a los muertos, incluidos los santos (a través de sus reliquias), mártires y todos los fieles difuntos.​

Se festeja internacionalmente en la noche del 31 de octubre, sobre todo en la angloesfera, como Canadá, Estados Unidos, Irlanda o el Reino Unido; sin embargo, se ha ido extendiendo a diversos países.

Una teoría sostiene que muchas tradiciones de Halloween pueden haber sido influenciadas por los antiguos festivales de cosecha celtas, particularmente el festival gaélico Samhain, con raíces paganas; algunos eruditos sostienen que puede ser el resultado del sincretismo causado por la cristianización del Samhain como Día de Todos los Santos, junto con su víspera, por la Iglesia primitiva y la de culturas ancestrales.​ Otros académicos creen, sin embargo, que Halloween comenzó únicamente como una fiesta cristiana, siendo la vigilia del Día de Todos los Santos.

A pesar de toda la influencia comercial que ha desatado el llamado “Halloween”, la tradicional festividad del Día de Muertos o culto a la muerte, ha resistido y coexistido, en un sincretismo, sin embargo, es innegable que su raíz es milenaria, de culturas de pueblos originarios.

Alfredo Seguel.

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